Caput Mortuum

Los últimos días en el estudio

Caput Mortuum

Los últimos días en el estudio

Caput mortuum, una cabeza humana descarnada, emblema por antonomasia de la vacuidad, de la falta de cuerpo donde debería haberlo. El origen de esta expresión latina de nuevo cuño proviene de la alquimia de finales del siglo XVI. Con ella se designaba el desecho resultante de la destilación del vitriolo, un polvo fino de coloración violácea residuo de la calcinación de la pirita.

Desde el siglo XVIII, caput mortuum es la designación de un pigmento del óxido de hierro. Es probable que los alquimistas crearan la expresión influidos por la proliferación de calaveras en las representaciones pictóricas de vanitas, ilustración del tópico literario del desprecio al mundo. La cabeza muerta es el espectro del desengaño. Recuerda persistentemente la transitoriedad de la existencia, el poder arrasador del tiempo cuyo transcurrir va hendiendo decadencia y declive en el cuerpo hasta llegar al inexorable final.

El caput mortuum de los alquimistas representaba la etapa de decadencia y putrefacción, la nigredo, que, sin embargo, era el primer estadio de transmutación de la materia. La vanitas y el caput mortuum anhelan alcanzar una existencia sempiterna triunfante sobre el tiempo exterminador. Dos vías, la religioso-moral y la científico-filosófica que, con elegancia, hacen de la necesidad virtud.

Proponen preservar la identidad en lo cambiante con el objetivo de sortear la herida eterna de la flecha del tiempo. Armonizando decadencia, una topología de identidad resiliente al fluir del tiempo y un pigmento connatural a los estados morbosos de difícil clasificación entre púrpura, cárdeno, marrón o rojo terroso español, surge este óleo titulado caput mortuum. El fundamento de su ejecución técnica es el desecho, los restos y sobrantes de pintura empleados en otras piezas. Una base de colores estropeados, adulterados, corrompidos que conforman una escena fragmentaria de naturalismo impudente. Una obscena representación pictórica del epigrama clásico que hace llegar el alma hasta los labios para verterse en el otro a través del beso.

Un gesto, el beso, que se sustancia como caput mortuum del logos, una mueca de la comunicación lingüística. Un movimiento ostentoso y vacío que cree capturar el pensamiento atribuido a la alteridad y aprehender mediante una inferencia total las posibilidades lógicas, conceptuales y lingüísticas de una representación mental ajena inmaterializada. El residuo del lenguaje permanece en el beso como una inútil fatuidad grotesca que sucumbe a su vehemencia, pues tras la carne solo resta el beso postrimer entre dos cráneos.

  

Ficha técnica

  • Autor: Team.Studio
  • Proyecto: Caput Mortuum
  • Técnica: Óleo sobre tela
  • Localización: BCN
  • Versión reducida: Edición única
  • Año: 1998

Proyecto

Digital Distorsions
Distorsiones digitales realizadas mediante algoritmos matemáticos.

Acuarela y anilinas sobre papel

DESCRIPCIÓN BREVE DE LA PIEZA

Las variaciones sobre la composición original de caput mortuum dan lugar a series de piezas que incorporan técnicas de ejecución inexistentes en el momento de realización del óleo. Con la aplicación de métodos informáticos, como la utilización de actionscript y algoritmos matemáticos, se altera la formalización de la obra. La materialización de las variaciones genera un registro del paso del tiempo que se inscribe en la identidad original. La nueva materialización es una especulación sobre la permanencia de la entidad de la obra a través de los cambios y distorsiones posibles gracias a las nuevas técnicas del momento que, por igual, devendrán obsoletas en la siguiente serie de variaciones.

 

Caput Mortuum

Caput Mortuum
Digital distortions 2002


Las variaciones de caput mortuum tienen la estructura de una sucesión definida por recursión. A partir de la variación previa se genera la siguiente, de manera que el paso de un elemento a otro sigue una suerte de lógica algorítmica. Digital distortions 2002 reintroduce el método de ejecución pictórico para generar desde la variación digital precedente una nueva utilizando la acuarela como medio.

Caput Mortuum – Acuarela sobre papel 2002. Distorsión digital generada mediante programación ActionScript.

 

Horas finales

Esta fue la última variación de caput mortuum realizada en el estudio de Barcelona. La realización en Horas finales rehúye, en una primera fase, de toda ejecución manual que incida directamente sobre la pieza. A través del procesamiento informático, se recrea la imagen por triangulación de mapas de color. La impresión sobre soporte de aluminio transfiere un cariz aséptico y distante. Después del proceso mecánico de ejecución, se intervino manualmente sobre la imagen rallando partes de la superficie con objetos metálicos para realzar los brillos.

Últimos trabajos realizados en 2008 con Scriptographer.
Scripts realizados por Hes·so Universidad de Ciencias Aplicadas de Suiza Occidental y ECAL Universidad de arte y diseño de Lausanne.
Impresión digital sobre aluminio, serie de cien ejemplares numerados.

 

ULTÍLOGO A
CAPUT MORTUUM

«¿Qué es, pues, el tiempo?»

San Agustín continúa en el capítulo XIV del libro XI de sus Confesiones: «Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo al que me pregunta, no lo sé.» El tiempo como la entidad de un objeto estético comparten esta cualidad. Caput mortuum entrelaza estos dos aspectos con el proceso de formalización y los medios que lo hacen posible. La duración entre los cambios de estado y su irreversibilidad se enfrentan a la paradoja de la inmutabilidad, un vislumbre de la irrealidad del tiempo.

Si tan corto es el vivir
y el morir tan cierto,
¿qué más hace haberse muerto
que el haberse de morir?

Juan Rufo
Las seiscientas apotegmas (1596)

Símbolo alquímico del Caput Mortuum

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